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A VUELTAS CON LA SOSTENIBILIDAD PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Santi Vilella   
martes, 26 de enero de 2010
 

Una vez más empieza un nuevo año. El tiempo, como siempre, inexorable, pasa sin titubeos. Nosotros, a merced de los acontecimientos. Pero, ¿hasta qué punto podemos cambiar esto?. ¡¡¡Sí, ya lo creo que se puede cambiar!!!. Algo de efecto inmediato es no quedarse de brazos cruzados. Una vez puestos en pie, volvamos a intentar avanzar pero con una nueva filosofía común. Esto nos aportará más adelante unos beneficios que no se contabilizan en Euros, no. El beneficio de moverse y avanzar juntos se contabiliza en grandes dosis de felicidad. Como la mancha de aceite derramada se expande, igual a como han crecido las ciudades hasta ahora, así se expandirán los buenos sentimientos hacia el prójimo. Empecemos dando los buenos días, luego podríamos hablarnos de usted. Probádlo, aunque sea de cachondeo.
 
Se habla mucho de sostenibilidad últimamente. Os adjunto un escrito donde finalmente concluyo con  lo que os acabo de contar podría ser la solución a muchos males que afectan a nuestra sociedad.
 
Espero que sea de vuestro interés...

Existe en nuestra sociedad de consumo una sobrada concienciación sobre los efectos nocivos de nuestro ritmo de crecimiento. Aunque atenuado en estos tiempos que corren se sigue persiguiendo la recuperación de aquél, es decir; de un crecimiento apoyado sobre el consumo energético, de territorio, de hábitos sedentarios y de una dependencia absoluta de los medios de comunicación y de transporte.

Pero esa concienciación viene madurando desde los años 80, cuando algún gobierno, paradójicamente representante de un país superindustrializado como es Inglaterra, vino a denunciar el problema de la creciente contaminación y sus efectos sobre el medio ambiente. Un gesto plausible sin duda. Lo cierto es que, aún siendo conscientes del problema y estando de acuerdo en que hay que hacer algo, es muy difícil llevar a cabo medidas efectivas serias.

Los países más industrializados se oponen a poner freno al motor de su “riqueza”. Hoy los países emergentes se suman a esa actitud al no querer renunciar a esa “riqueza” que sin duda les está llegando. Pero, ¿de qué riqueza hablamos?. Existe otra riqueza, la vital, que se destruye al tiempo que la otra crece.

Como ya se ha demostrado en la última cumbre de Copenhague seguimos sin ponernos de acuerdo. ¿Quién levanta el acelerador?. Todos queremos llegar antes. Esos gobiernos de los que esperamos restricciones, actitudes, propuestas, imposiciones encaminadas a una reducción de emisiones como solución al principal problema, actúan de forma torpe e indecisa. Creo sinceramente que, tanto ante este como ante otros problemas serios, queda mucho por hacer. Y ese qué hacer es nuestra responsabilidad, ya que no nos lo han impuesto desde arriba hagámoslo nosotros.

Los gobiernos intentan salvar sus mandatos dignamente pero se hace necesario un compromiso a medio-largo plazo que implique a los que mandan, incluso cumplido su periodo legislativo. Me refiero a diseñar normativas perdurables que garanticen unas calidades futuras aceptables en muchos aspectos. 

Mientras esto llega, que primero habría que proponerlo, debemos intentar recuperar el valor de las palabras. Si usamos DEMOCRÁTICO seamos conscientes de lo que significa: “Referido al régimen en el cual el poder reside en el pueblo”. Si vivimos en Democracia, ¿por qué no ejercemos nuestros derechos? Los que mandan ya se han encargado de adormecernos, esto es así. Al menos no han hecho nada para impedirlo. Se nos administra una falsa libertad que nos incapacita para darnos cuenta de que otra realidad es posible. Esto último me lo apropio de Oriol Bohigas. Tíos como este hacen falta.

Pero no corren tiempos propicios para la filosofía y la poética de las cosas se desvanece bajo el desprecio de lo efímero. Así pues, ¿cómo incitar a la ciudadanía a nuevos hábitos?. Difícil será persuadir a tanta gente. Pero no es mucho lo que han de hacer. Se trata de invitarles a ser algo críticos con la realidad. Porque existe otra realidad mejor, y empieza en ellos mismos.

Creámonos de una vez que, si todos empujamos un poco, la sociedad se moverá hacia donde queramos. Es más, si no lo hacemos se moverá hacia donde los que mandan quieran. Cambiemos nuestras actitudes dormidas y seamos protagonistas de acciones encaminadas hacia un hábitat autogestionable. Ellos no nos lo van a decir. Se limitan a poner contenedores para separar residuos en la puerta de tu casa y así sus conciencias tranquilas. También las nuestras: ¿Y tú, reciclas? Pues sí, pero prefiero reutilizar.

Espíritu crítico, buena vecindad, generosidad, equipo, hacer amigos,… palabras en desuso, podrían recuperar su razón de ser. Una sociedad que coopera entre sus miembros es una sociedad que avanza con optimismo. La sostenibilidad y lo que se propongan estarán asegurados.

     Santiago Vilella Bas. Enero 2010



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1. 26-01-2010 13:38

Empecemos por cambiar nosotros
Hola Santi, como siempre estoy de acuerdo con tu planteamiento, aunque es dificil cambiar el ritmo de toda una sociedad, tenemos que empezar por nosotros mismos. No podemos decir “total todos lo hacen mal…” hagamos lo correcto y los demás que decidan por ellos mismos
David

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